sábado, 25 de septiembre de 2010

CRÍTICA DEL CONCIERTO A CONTRATIEMPO EN SEVILLA FLAMENCA POR JOSÉ CENIZO


Paco Escobar es, probablemente, el artista flamenco con mejor currículum académico, al menos entre los más jóvenes (tiene treinta y pocos años). Doctor en Filología Hispánica y Profesor Titular de Universidad, lleva desde pequeño tocando la guitarra. Recientemente su carrera ha dado un salto de calidad y repercusión gracias a la edición de su primer CD como compositor, “A contra-tiempo” y, ahora, merced a su inclusión en la programación de la Bienal de 2010.

Su apuesta se ha basado en el CD citado, que ya obtuvo el respaldo de maestros de la crítica como Velázquez Gaztelu y elogios de numerosos medios por su concepto “siglo XXI” del Flamenco, entendido como una red de intertextualidades donde, sin perder el norte flamenco, caben influencias de otras músicas e incluso de otras artes.


Aunque el espectáculo se programó a las once de la noche y no se logró un lleno de público en el teatro Alameda, y a pesar de algunos problemas graves de sonido que casi dieron al traste con la concentración de todos, así como de una duración excesiva, Paco Escobar y su grupo lograron sacar adelante un proyecto de calidad. Dotado de una sensibilidad exquisita, Paco, compositor e intérprete, nunca deja que la presencia de otros instrumentos -viola de gamba, piano, bandoneón…- le coman el terreno que por derecho propio pertenece al Flamenco. No desvirtúa ni banaliza, sino que enriquece y profundiza. De ahí la calidad altísima, en sentimiento, composición y ejecución, de piezas como “Palabras”, dedicada a su mujer, Isabel, “Paisaje cromático”, ofrecido a su madre, Eduarda, cantaora, de un intimismo musical supremo, o las bulerías “Sabor a canela”.


Nos ofreció alguna composición nueva, como “Seguiriya de los metales”, original pero de una intencionada estridencia con los platillos que no nos convenció, o “”Canción para Marina”, dedicado a su hija pequeña, una suite muy trabajada, una nana que, sin ser de la prestancia de las piezas citadas anteriormente, nos deja una agradable impresión.

Terminó la larga noche con una rumba, “Momentos”, otro acierto pleno, ahora en la órbita de las versiones más rítmicas, un emblema de alegría y participación.

Su grupo acompañante estuvo a la altura, logrando momentos intensos como los del duelo con el piano de Laura de los Ángeles, la granaína y la zambra cantada por Inma la Carbonera o la colaboración de Luis Caruana con la dulzura y delicadeza de su bandoneón.

Texto: José Cenizo Jiménez
Fotos: Bienal de flamenco. Luis Castilla

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada