18 de mayo de 2009

ENTREVISTA EN EL OLIVO: SOBRE SU NUEVO CD A CONTRATIEMPO (JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ)









SOBRE SU NUEVO CD A CONTRATIEMPO



JOSÉ CENIZO JIMÉNEZ

    Francisco J. Escobar Borrego es Profesor Titular adscrito al Departamento de Comunicación Audiovisual, Publicidad y Literatura de la Facultad de Comunicación (Universidad de Sevilla). Imparte actualmente, conjugada con su labor docente como filólogo, Seminarios de Doctorado y Licenciatura sobre Musicología y Flamenco.


    Como guitarrista, se ha enriquecido con estudios musicales, recibiendo seminarios de especialización de la mano del maestro Manolo Sanlúcar, Leo Brower, Eliot Fisk, Rafael Riqueni, José María Gallardo, Manuel Abella, Sabas de Hoces, Ana Vega Toscano o Paco Peña. Habiendo obtenido distinciones en diversos concursos nacionales (La Unión, Alhaurín de la Torre…), ha trabajado profesionalmente en variados escenarios (teatros, festivales, Peñas…) con artistas flamencos de la talla de Sordera, Chano Lobato, Manolo Mairena, Antonio El Pipa –con el que ha grabado, por añadidura, un vídeo en una gira–, Antonio Chacón, El Chozas, Manolo Marín, Rafael Utrera o Antonio Agujetas. A la par, ha llevado a cabo diversas giras internacionales con la Compañía Flamenca Alhama y María Serrano –para cuyos espectáculos coreográficos compone la música–, en tanto que ha colaborado con intérpretes de otros géneros, por ejemplo, Martirio (en TVE 1) o Kepa Junkera (Festival Música de los Pueblos: Territorios Celtas).

    Contratado como solista, actúa en diversas ciudades españolas (Sevilla, Córdoba, Madrid, Barcelona, Murcia, etc.) y en otras europeas: Hamburgo, Viena, Stuttgart, Berlín, Munich, Amsterdam o Berna. Su guitarra ha recorrido múltiples escenarios y Salas de Concierto, a saber: el Palacio de Deportes de Sevilla, la CCH, el Wilhelmatheater, la Gasteig, la Konzerthaus, el Forum am SchloBpark o la Filarmónica de Berlín. Entre sus últimas colaboraciones reza su participación en la serie documental Palabra de sur con un capítulo circunscrito al Flamenco (2006). En cuanto a la docencia, ha ofrecido el curso anual de Composición para Guitarra Flamenca en la Fundación de Flamenco Cristina Heeren y el II Curso Internacional de Flamenco en Oromana, en la especialidad de la guitarra de concierto. Se dedica, en la actualidad, a la composición para guitarra (y otros instrumentos), voz flamenca y Nuevas Músicas.


    Aprovechando la aparición de su primer disco, A contratiempo, una bella recopilación de temas entre la tradición flamenca y el diálogo con otras músicas, le realizamos una entrevista. Le hicimos otra hace unos años, con motivo de su gira por varios países de Europa con la compañía Alhama. Ahora su madurez expresiva es patente.

José Cenizo: ¿Qué sientes al estrenar tu primera grabación después de más de veinte años dedicado a la guitarra, sin descuidar tus ocupaciones como estudiante y luego como profesor?

    Paco Escobar: En primer lugar, experimento una sensación de responsabilidad y compromiso con el Arte Flamenco al tiempo que cierta alegría al poder compartir con más amantes de la música esta primera obra realizada con cariño e ilusión. No son caminos independientes, de hecho, puesto que continúo trabajando en el Flamenco no sólo como compositor sino también en calidad de docente-investigador desde mi trabajo universitario. Prueba de ello es que estoy integrado en el Programa de Doctorado circunscrito al Flamenco de la Universidad de Sevilla y en el Proyecto de investigación COFLA o Grupo de investigación sobre tecnología computacional aplicada al Flamenco, con subvención de la Agencia Andaluza.


J. C.: Sé que has preparado especial y personalmente los detalles de la edición, ¿ha sido un duro esfuerzo?

    P. E.: En efecto, se trata de un proceso complejo y minucioso dado que había concebido una obra en la que las diferentes artes estuvieran integradas. Así se comprueba desde el diseño pictórico-fotográfico de la portada, los paratextos de dos poetas y conocedores de las relaciones entre la literatura y la música como Velázquez-Gaztelu o Jaime Siles hasta los referentes simbólicos del reloj por el leitmotiv del título “A contratiempo” o la ermita del Rocío por el tema “Junto a la ermita”.

J. C.: ¿Por qué se titula "A contratiempo" y cuál es el concepto musical que sustenta la obra?

    P. E.: He partido de la figura retórica del calambur. En concreto, el título tiene diferentes lecturas, atendiendo al concepto musical como efecto rítmico del contratiempo, pero también es, a su vez, reflejo de los inconvenientes y rémoras que nos encontramos en la vida cotidiana para ser fiel a nuestros proyectos, pensamientos y formas de entender la vida. Por otra parte, contextualiza un recurso expresivo frecuente en esta obra, como demuestran los tangos A contratiempo en los que, sobre todo, en dos momentos se riza el rizo “a contra tiempo” a partir de esta técnica estética.


J. C.: ¿Quiénes han colaborado contigo?

    P. E.: Músicos de reconocido valor profesional y sensibles al proyecto, para los que no encuentro palabras de agradecimiento por su entrega y dedicación. Éstos son: Rafael de Utrera, que conjuga a la perfección un conocimiento maestro de la tradición pero receptivo, al tiempo, a la experimentación artística, como se ve en los tangos; Ariel Hernández, líder de Che Camerata, que, siendo respetuoso con mi música, me ha brindado el timbre de su bandoneón en Momentos, Bajañí y Palabras para homenajear a un músico con el que me siento muy identificado a nivel compositivo, Piazzolla; Antonio Moreno, como Rafael de Utrera, integrantes del proyecto Lorca (La otra Utrera), de una sensibilidad, gusto estético y talante humano ejemplares; Joseph Roussiès, músico con formación clásica adquirida en el Conservatorio de París, me acompaña con su corneto, a modo de diálogo instrumental, en el preludio de rondeña para bajañí y, sobre todo, en Vuelo de golondrinas. Por último, mi hermana, Victoria Escobar, colabora con su voz en los fandangos de Huelva Junto a la ermita, los tanguillos Nostalgia y la bulería Sabor a canela.


J. C.: ¿Qué otros proyectos tienes para el futuro a medio plazo? ¿Siguen una orientación distinta respecto a A contratiempo?

    P. E.: Tengo compuesta la música para un segundo CD realizado desde otra perspectiva. Con vistas a su ejecución instrumental estoy pensando, para determinados temas, en varios instrumentos como un piano, un laúd árabe o un bouzouki. Esencialmente es de base flamenca pero, como en A contratiempo, hay varios temas que entroncan con las Músicas del Mundo o sencillamente se alejan de las estructuras armónico-rítmicas esperables en nuestra música. En A contratiempo sucede con dos temas que tienen un significado sentimental especial para mí: Paisaje cromático, dedicado a mi madre, que no se puede adscribir a una forma genérica reconocible en el Flamenco (así lo he pretendido), y Palabras, para mi esposa Isabel, a modo de fantasía con base en el contrapunto barroco. En el segundo trabajo, desarrollo más estas perspectivas que en A contratiempo, aunque continúo el concepto propuesto para la soleá por bulerías Altozano. En este tema en particular, da la impresión que he afinado la guitarra de otra forma mediante una scordattura; sin embargo, no es así. La aportación es que la he compuesto trabajando con el acorde de Sol, de una parte, y de Do, de otra, en el contexto de la cadencia flamenca. En cambio, propongo una nueva afinación alternativa a la de Montoya para el preludio de rondeña de Bajañí sin desnaturalizar el género. La propuesta por este maestro de la guitarra la empleo, en contraste, en los tangos A contratiempo.

J. C.: ¿Cómo ves el panorama actual de la guitarra flamenca?

    P. E.: Esperanzador porque nuestro instrumento despierta cada vez más el interés de músicos, investigadores y otros profesionales de todo el mundo. Ello está haciendo posible, por fin, que se pueda estudiar y difundir de forma rigurosa en ámbitos académicos en los que (no sé por qué extraña razón) se les estaba vetando su presencia.

J. C.: ¿Y el del Flamenco en general?

    P. E.: Como sucede en el caso de la guitarra, está en expansión, a medio camino entre la necesidad de conservar el canon ortodoxo-tradicional y la mirada hacia otras músicas y medios de expresión estéticos. Podemos disfrutar, por fortuna, desde una seguiriya desgarrada y emocionante de Agujetas hasta espectáculos como los del maestro Enrique Morente o las propuestas de Israel Galván y Belén Maya en el marco de la danza.

J. C.: ¿Cuáles son tus referentes como guitarrista y concertista flamenco, tus maestros?

    P. E.: Sería interminable mencionar todas mis influencias musicales, no sólo ya en el espacio más preciso de la guitarra flamenca. Además, tienen cabida varios marcos de actuación. De nuestros clásicos, prácticamente todos: desde Montoya pasando por Ricardo o Sabicas. Tocando sus composiciones fui adquiriendo las herramientas para con el tiempo emprender, con garantías, mi propio sendero. Fue una etapa crucial que conjugué con el acompañamiento (siempre imprescindible) al cante y al baile. Asimismo, con maestros como Sanlúcar, Leo Brower o Riqueni, de los que he recibido clases en seminarios especializados, he aprendido el rigor en el estudio diario y el compromiso para con nuestra música. Junto a su estética he ido estudiando, al igual que todos mis compañeros, la música del maestro Paco de Lucía y de otros referentes posteriores que nos han enseñado cómo la guitarra flamenca debe estar en continua revisión y frescura; así los casos de Isidro Sanlúcar o Vicente Amigo. Quisiera destacar, en un capítulo especial, tanto a Sanlúcar como a Gerardo Núñez por la apertura mental compositiva de la que hacen gala. Siempre se muestran receptivos a una colaboración con artistas flamencos tradicionales o de vanguardia junto a otros instrumentistas de variadas músicas del mundo. Por otra parte, los veo siempre comprometidos con la guitarra flamenca y la necesidad de difundirla.

J. C.: Sabemos de tu pasión por la actividad compositiva y la investigación musical. ¿Disfrutas más como compositor o como concertista?

    P. E.: En mi caso, son facetas que vienen de la mano. Disfruto bastante tanto componiendo, sea para mí o para otros músicos, como plasmando mi obra en un escenario. Con todo, de cara a definir mi perfil respecto a la música, en verdad, me considero más bien compositor porque me apasiona investigar y adentrarme en los senderos rigurosos y creativos de la composición. Una vez que he compuesto un tema (para instrumentos o voz), me gusta dejarlo madurar y, andando el tiempo, compartirlo con otros compañeros sensibles a mis ideas musicales y prisma estético. Si tuviera que destacar un rasgo mío como compositor señalaría, en fin, el equilibrio entre sensibilidad estética y creatividad musical.

J. C.: Ahora que estamos en sendos centenarios, ¿Mairena o Caracol?

    P. E.: Difícil me lo pones. Son tan parecidos en maestría pero tan distintos en la expresión estética… De Antonio Mairena me quedo, junto a su calidad artística, su vertiente enciclopédica e investigadora a la hora de estudiar los cantes. Fruto de ello es su encomiable compilación antológica de soleares y seguiriyas. En cuanto a Caracol, me conmueve, sobre todo, su versión del fandango de Triana, el que decimos los cabales “caracolero”, y otras formas musicales como la zambra, la seguiriya o la soleá. A propósito de lo que me preguntas, en el segundo CD que estoy preparando uno de los temas es un homenaje precisamente a Caracol.


J. C.: ¿Algo que añadir?

    P. E.: Sí. Un último pensamiento no tanto en calidad de músico como por mi propia condición de ser humano. En estos tiempos de desgracias interesadas, guerras y otros desastres que constituyen el vivo reflejo del fracaso del hombre, me gustaría transmitir un mensaje de solidaridad, amistad y paz no sólo para la comunidad flamenca sino para todos: músicos y no músicos. Ello es lo que siempre me ha llevado a dedicarme a la guitarra y a la enseñanza, espacios en los que abogo por edificar ideas para aportar mi pequeño granito de arena a este mundo que cada vez me gusta menos. Si tan sólo un tema de A contratiempo le ayuda a ser feliz a una persona, en los tiempos que vivimos, habrá merecido la pena mi dedicación a esta obra.